¿Cuáles son las partes de un altar?

Todos hemos visto y conocemos que un altar es “la mesa del Señor”, ese un lugar sagrado que sirve de
encuentro entre la relación de Dios y el pueblo redimido por la sangre de Cristo, en donde se hace
presente el sacrificio de la cruz. Y aunque tenemos la noción de lo que simboliza, seguramente te has
preguntado muchas veces cómo está conformado y cuál es el significado de cada una de las partes de un altar, así que a continuación te explicaremos de manera breve un poco de su composición y los detalles que podrás
encontrar en todas las parroquias de nuestra iglesia.


El altar es donde el pueblo de Dios se congrega a su nombre. Puesto que la Eucaristía es el centro de la
vida de la iglesia y de su culto, es un signo de la iglesia y cumple su doble función de culto a Dios y
santificación de la humanidad. En sí mismo, el altar representa a Cristo y junto al ambón y la sede,
conforman los llamados lugares teológicos.

partes de un altar

Si enumeramos todos los componentes desde el mayor, el primero que resalta es el Presbítero, que es el área donde se encuentran los tres lugares teológicos y que es la parte principal del templo. En él podemos encontrar la mesa, en la que, como mencionamos anteriormente, se hace presente el sacrificio de la cruz y es también la mesa del Señor; y en la piedra, se graban y se ungen 5 cruces que representan las llagas de nuestro Señor. ¿Sabías que esta mesa debe ser de un solo bloque sólido y fijo? Sí, pues evoca la idea de firmeza y un apoyo seguro, tal y como lo es Cristo. También, detrás o a un costado de ella, podemos encontrar la silla en la que se sienta el sacerdote que preside la misa. Además, dentro del presbítero se encuentra el ambón, que es el lugar donde se celebra la Liturgia de la Palabra, se predica la homilía y se recita la oración a los fieles.

Muchas veces, en la parte superior -aunque también puede colocarse a un costado-, encontramos un crucifijo con la imagen de Cristo, una cruz que representa el sacrificio que hizo por nosotros y por nuestra salvación.

Debajo del crucifijo o detrás de la mesa del altar encontramos el Tabernáculo o Sagrario, que representa el refugio sagrado de Cristo: el lugar donde se resguarda el Santísimo sacramento.
Comúnmente, esta parte es hecha de piedra, madera o metal y es de vital importancia que siempre se mantenga cerrado bajo llave. Igualmente, a un costado del tabernáculo, se encuentra una lámpara, que resplandece indicando la presencia de Jesús Eucaristía. A un costado de la mesa podemos encontrar imágenes representando a María o a los Santos, evocando su devoción hacia Dios y recordándonos que nosotros también podemos aspirar a la santidad.

¿Has visto esa mesita donde los monaguillos toman las copas y artículos que el Padre utiliza durante la Transfiguración? Esa es la credencia, que significa creer o confiar, se colocan hasta que hagan falta los elementos de la celebración: el cáliz, el corporal, el purificador, la palia -si se usa-, la patena y los copones necesarios, el pan de la comunión, las vinajeras con vino y agua (salvo que se lleven en la procesión de las ofrendas) y los elementos para el lavabo. Asimismo, en la credencia estará el Misal, las campanillas y la bandeja de la comunión (por eso deben tener un tamaño y altura adecuados, que permita que cumplan con esa función). No olvidemos que la credencia debe tener un mantel digno, sin velas ni flores (al igual que la mesita que se prepara cuando hay procesión de ofrendas y los fieles llevan el pan y el vino al altar).

Y por último, pero no menos importante, el Retablo, que es una construcción de piedra o madera donde
se colocan los Santos.

El altar es un signo de Cristo, que es sacerdote, víctima y altar de su propio sacrificio. Por eso, está
diseñado para ser reverenciado y respetado en todo momento.

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