Hagamos cuentas, papás

En una ocasión, un joven que tenía todo el apoyo de sus padres, terminó su carrera y se convirtió en un gran profesional.

Sus padres gastaron una buena fortuna en su educación y se habían quedado con poco dinero; sólo vivían de su pequeño negocio.

Tiempo después empezaron los problemas económicos. La mamá enfermó y necesitaba dinero para el hospital. El papá estaba desesperado y decidió llamarle a su hijo para explicarle la situación. Su hijo acudió de inmediato para ayudadrlos.

– No se preocupen, les daré un préstamo. Cuando mi mamá sane haremos cuentas.

Y así fue. Al poco tiempo, su mamá sanó. Los papás, muy contentos, abrazaron a su hijo dándole las gracias. Sin embargo, a los pocos meses los papás siguieron enfrentando problemas de dinero, pero siempre contaban con el apoyo de su hijo.

Tiempo después el hijo se casó, y su esposa le pedía que ya no les prestara más dinero a sus padres y que además les cobrara. El joven accedió y acordó ir con su esposa a la casa de sus papás para hacer cuentas sobre su deuda.

Al llegar el día, el joven y su esposa llegaron a la casa de sus papás. Al entrar, el joven dijo: “Hemos venido a hacer cuentas”. Prosiguió enlistando:

– Gastos médicos que ustedes pagaron por mí varios años. Gastos de pañales, leche, ropa, alimentación; estudios, zapatos… Después de hacer cuentas, papás, pueden quedarse tranquilos, la deuda está pagada.

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