¿Por qué es necesaria la renovación en Cristo?

Cuando hablamos de renovación, lo primero que se nos viene a la mente son palabras como cambio, restauración o modernización de algo. Sin duda alguna, todo esto es cierto; la renovación implica una transformación de algo que ya está obsoleto, que está roto o viejo pero aún es útil y necesita de un nuevo aspecto con la ayuda de diversas herramientas.

renovación

Para nosotros los católicos, la renovación tiene un significado espiritual de suma importancia, ya que reemplaza una vida vieja y ayuda a reafirmar nuestra Fe y a mejorar en todos los aspectos de nuestra vida.

Para hablar de una verdadera renovación debe existir una manera de pensar diferente y esto implica conocer más la palabra de Dios, ya que solo a través de ella podemos crecer en nuestra Fe y en nuestras creencias como católicos instruidos por el mandato de Dios.

Si realmente queremos que exista una manera de vivir diferente, debe existir en nosotros una manera nueva de pensar y, para esta transformación, es vital la enseñanza de la palabra de Dios, pues nos permite vivir con la verdad y con los principios correctos encaminados hacia la vida en Cristo.

La renovación del pensamiento es solamente el primer paso, pero no el único para renovar totalmente nuestra espiritualidad. Es necesario que con base en este pensamiento nuevo esté ligado el deseo de practicar lo que la verdad de Dios nos ha revelado, lo cual implica un esfuerzo y un sacrificio para dejar de hacer cosas incorrectas y enfocarnos en una vida de obras llenas de amor. La renovación debe llevar a la práctica una conducta acorde al pensamiento y estas dos juntas nos llevan a un nuevo estilo de vida en el cual vamos dejando atrás el “hábito de pecar” y se va infundiendo cada vez más en nosotros el “hábito de seguir a Dios”.

Esto nos convertirá en verdaderos imitadores de Cristo, viviendo como él lo hizo, teniendo una conducta pura y amando a todos los demás como Cristo nos ha amado.

Pareciera que todo esto es muy fácil de realizar, pero la única verdad es que esta renovación solo la podremos tener en nuestra vida con ayuda de Dios, Él es el único que puede renovarnos espiritualmente en nuestro corazón y con el impulso del Espíritu Santo nuestras acciones diarias podrán ser reflejo de Cristo y así nuestra renovación tendrá frutos todos los días de nuestra vida.

Todo esto nos resume a una última pregunta fundamental: ¿Por qué es necesario renovarnos? La respuesta es sencilla, porque solo con una renovación en Cristo, una renovación espiritual, podremos vivir una vida encaminada a la Santidad y que nos llevará a una vida eterna en el reino de Dios, que Él nos prometió.

Siempre es un buen momento para renovarnos y que mejor que hacerlo confesándonos y reconciliándonos con el Señor, de esta forma nuestra renovación será completa y podremos iniciar una vida con Él en comunión, empezando  una vida como nos prometió, empezando una vida nueva.

Los invitamos a practicar este valor del mes, aprovechemos la Cuaresma -tiempo de conversión- para dejar atrás nuestro hombre viejo, para renovarnos, para volver a nacer de lo alto, del espíritu.

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *